viernes 19 de diciembre de 2008

¡Muerte a la Navidad!

Actualizo sin tener la verdad muchas cosas nuevas que contar. Pero bueno, Jorgito el maño siempre se encarga de hacerme saber que mi blog es un pestuzo y que no escribo jamás.

¿Y qué cuento yo aquí hoy? Pues a ver, lo primero que llevo dos días con voz de Charly de Mairena, cuando llamo a un cliente no sabe si está hablando conmigo o con un hombre de verdad (esto va por Diana que ayer me dijo que por fin tenía voz de hombre).

Tengo unas ganas increíbles de irme de vacaciones ya. Deseo que pasen las Navidades muy rápido para plantarme en el día 6 de Enero y coger el vuelo a La Habana. Como siempre digo, creo que me voy a tener que prostituir estos días, ya que le debo los dineros del viaje a mi Son, y ya me han pasado el recibo del seguro del coche, o sea que mi cuenta está así como temblando. Necesito desconectar, cambiar un poco de aires y pensar que a la vuelta tengo que ponerme las pilas en la búsqueda de “algo mejor”. No puedo tener ninguna queja, ya que aunque a mí no me convenza, tengo un buen trabajo (para los tiempos en que nos encontramos), buenos compañeros, buenos amigos, etc. No sé, es dar más vueltas a lo mismo.

Por otro lado, ayer fue día de reencuentros. Marta la simétrica volvió de su aventura británica, aunque tampoco tuve mucho tiempo de intercambiar impresiones ya que tenía que hablar con unos y con otros. La vi contenta, y aunque parezca contradictorio, seria a la vez y muy cariñosa conmigo. Pero bueno, como se queda definitivamente en Madrid, ya nos pondremos al día el uno al otro.

También regresaron, aunque de forma temporal los noruego-daneses Son e Iván. Me encantó compartir ese ratejo Jazzman, porque con ellos nunca tengo sensación de paso del tiempo. Si no me equivoco, no nos veíamos desde Junio, y fue como si hubiésemos hablado ayer por la mañana. Y encima... me voy a Cuba con ellos y con mi Espe&Iván, ¿¿a que no lo había dicho nunca?? Es que nos lo vamos a pasar taaaaan bien. Llevadme a la playa cabrones, no me tengáis viendo estatuas todo el día. Quiero playa, mojitos, mulatos, tirarme al Sol (... y a quien se deje), aventura, anarquía, democracia, sufragio universal...

No sé qué más cosas, pues que es mala época para dietas, para intentar cuidarse, encima casi no puedo ir al gimnasio, cada día por una historia distinta. Vamos, que todo el “progreso” que conseguí en Dinamarca lo echaré por tierra en dos semanas.

Ah! Se me olvidaba. El otro día me dieron un premio al señor más antipático. Me encantaaaa, sobre todo porque me lo han dado mis goofys queridos. Poxy, si lees esto (me consta que sigues mis pasos, aunque nunca me bendigas con tus sabias palabras), muchas gracias geme, es super guay, MI PEQUEÑO, MI PEQUEÑO, MI PEQUEÑO. Es que no se puede ser más guapa, y a los que nos quieran separar... SILENCIO!!

Después de esta ida de olla, va a ser momento de ponerse a trabajar y tal, que para eso me pagan (poco, pero me pagan). Esto es pa que me vuelvas a pedir que actualice, kasugazillo mío. Sigo pensándolo... Qué fuerte Jorge!!! Hala, besos pa’ to’el mundo.

Mi vida sigue siendo un caos... ¡VIVA LA RUTA DE LAS AMÉRICAS!

Un abrazo enorme a toda mi gente... y a la que me queda por conocer.

lunes 1 de diciembre de 2008

Reflexiones de las 4 de la tarde...

Ya un mes desde la última poxy-actualización, no me lo puedo creer. La verdad es que el blog lo tengo abandonado no, lo siguiente. ¿Falta de motivación? ¿Falta de temas interesantes que contar? ¿Falta de tiempo? Pueden ser las tres cosas, lo que está claro es que es por una falta de algo.

Se acercan las fechas navideñas, no son de mi agrado como bien es sabido. No tengo ningún trauma infantil, ni me ha pasado nada horrible en esta época (bueno, exceptuando aquel 30 de Diciembre de 1996, que ya casi ni me acuerdo), pero no me llegan a convencer. Quizá te ves forzado a hablar con gente que ni te va ni te viene, o se te impone una regla de “falsa felicidad”, o tienes que sonreír más de lo que te gustaría, comprar regalitos a última hora porque no sabes qué regalar pero sabes que tienes que hacerlo, soportar a los niños del bloque llamando a la puerta (que yo muy gustosamente cierro tras escuchar el típico villancico de todos los años... eso me encanta xD), demasiada inercia para mi gusto. Pero lo respeto, todo sea dicho, me parece genial que a mucha gente la Navidad le ayude a desconectar de la rutina, a acercarse a la gente con la que el resto del año no tiene tanto contacto, a llenar a los seres queridos de buenos deseos, todo eso está muy bien, siempre y cuando sea algo espontáneo y no impuesto.

Ayer en casa comenzaron a poner los adornos navideños, el árbol, el espumillón, las figuritas, las velas y demás accesorios. Y yo me pregunto... ¿qué coño hacéis decorando la casa un 30 de Noviembre? Bueno, si eso les hace felices, estupendo. No soy tan negativo como puede parecer al leer todo esto, pero simplemente no va conmigo, lo siento.

¿A qué viene toda esta parrafada? Pues remítanse al primer párrafo, no sé qué contar. Puede ser que esté esperando con muchas ganas los acontecimientos que se me vienen encima: cena de empresa, puente en Entrepinos con mi gente adorada, finde Erasmus perdidos en la Sierra, super viaje a Cuba, cruzando el charco por primera vez en mi vida... todo esto es lo que quizá me mantiene despierto e ilusionado, mucho más allá de luces, nieve, abetos, acebo, polvorones, reyes que trabajan una vez al año y demás parafernalias. La gente que para mí es importante, lo es durante todo el año, lo demuestro más o lo demuestro menos, pero así es. Cada vez doy más importancia a estos momentos de mini convivencia con mi gente, días en los que nos podemos juntar un grupo majo para ponernos al día de nuestras vidas, estar tirado en un sofá tomando una copa, con el Singstar, jugando a Mafia, etc. etc. etc. Cada momento que vivo intento convertirlo en imborrable, puesto que no sé cuándo será la próxima vez que tenga la oportunidad de compartir momentos así con la gente que quiero, viendo que cada vez es más complicado debido a la constante evolución en que nos encontramos todos, que nos hacemos mayores chicos.

Tengo la sensación de que necesito cambios, pero a la vez necesito estabilidad, vivo en una contradicción permamente, quiero seguir viviendo cosas conocidas, y a la vez descubrir otras nuevas, ¿qué se sentirá cuando...? ¿cómo será...? Me agobia el hecho de no tener todo el tiempo que querría para dedicármelo a mí mismo, a mi gente, y a la que me queda por conocer. Necesito realizarme en varios aspectos, personales y/o profesionales. Realmente me encuentro muy feliz, no puedo quejarme de nada porque lo tengo todo, pero por otro lado aspiro a convertirme en una persona mejor en todos los sentidos. Quiero coger el rumbo de mi vida, corregir mis inseguridades para convertirlas en fortalezas, sentir más y pensar menos, no dejar pasar ante mis ojos las oportunidades sin hacer nada por ellas, implicarme más con la gente, pero a la vez quiero ponerme el freno para no cagarla. Quiero hacer felices a los que me rodean, al igual que vosotros hacéis conmigo. Se me parte un poco el corazón cuando veo que alguno lo pasa mal y no puedo hacer nada para ayudarle, sólo escuchar, leer o aconsejar cuando se me da pie, cuando la solución no pasa por mis manos en absoluto. El sentimiento de impotencia es una de las peores cosas que puedo experimentar, y por desgracia ocurre con más frecuencia de la que yo desearía. No me gusta quedarme sin palabras cuando se espera (o yo espero) una reacción de mí, cuando sólo me sale dar un abrazo y poner cara de circunstancias. Aunque también el contacto físico y mudo es a veces más reconfortante que una serie de palabras. Vivo en un mundo interior contradictorio.

Creo que todo este desvarío se debe a que acabo de comer y el sueño se apodera de mi mente. Si realmente hiciera una segunda leída a esta entrada, borraría la mitad de las cosas que he escrito, pero no lo haré, puesto que valoro la espontaneidad de cualquier nivel, por encima de muchas cosas. Sé que este tipo de texto es muy duro de leer, porque aburre y pestucea, pero de vez en cuando me gusta sacar mis pensamientos momentáneos, algo inconexos (recordad que empecé hablando de la Navidad...) y tal y como me vienen a la mente.

Me gustaría hablar de más cosas, pero también es bueno que uno mismo se reserve pequeños espacios internos y dosifique la información que comparte para con el exterior. Desde este pequeño, MI PEQUEÑOOOO rincón, quiero enviar todo mi apoyo, mi ánimo, mi cariño, mi abrazo, mi todo a cualquier personita que no esté atravesando su mejor época. Ojalá pudiera hacer algo para solucionar el mundo, pero esto es lo único que puedo ofrecer. También hago un llamamiento genérico para todo aquel que lea esto y quiera coger el mensaje:

“Tienes mi número de teléfono para cualquier cosa que necesites, 24x7 (bueno, lo apago cuando duermo...), incondicionalmente”

No viene a cuento en absoluto, pero así para romper un poco con la tensión del momento, este video es de las cosas que más me han hecho reír en los últimos días. Espero que os guste, personalmente me quedo con “los caramelos” que se come la rubia y con la mazorca de maíz.

Un abrazo enorme a toda mi gente... y a la que me queda por conocer.

domingo 2 de noviembre de 2008

¡SILENCIO!

(No tiene desperdicio)

Jo tío geme, esto va para tí... porque no se puede ser más guapa.

Esta actualización va para mucha gente ......

para los que nos odian...
para los que nos critican ...
para los que nos insultan a las espaldas...
para los que tienen dobles caras...
para los que no nos aguantan...
para la gente que intenta separarnos...
para los que se rien de nosotros mientras bailamos, y ellos están parados...
para la gente que no le caemos bien, ni los 2 juntos ni uno de los 2...
para los falsos, bordes, antiguos...
para la gente que nos mira mal
para toda esa gente que tiene algo en contra de nosotros ...

(hasta aquí puedo ser denunciado por el "copirrait", y ahora amplío la lista):
para los Dinozores P, C, T y S...
para los que hacen piñita...
para Madonna: sono spiacente, Ik ben droevig, sinioooora perdona...
para Britney, Rihanna, Monica Naranjo, las Muñecas del coño de gato, Antonia y su guitarra, D'Nash...
para Mireia...
para Manu, MI PEQUEÑOOOO...
para los Take That (Están diciendo que vienen por arriba, que vienen por abajo, que ya se han ido...
para ANDY TE QUIEROOOOOO...
para Paris Hilton y su horcate calentito...
para las que garantizan en un 80% el palotismo...
para en estos momeeeeentos...
para Rocío, mi locga madrileña, que canta de puta madgre...
para los que se duchan antes de ir al Diario de Patricia...

NOS LA SOPLA.

jueves 18 de septiembre de 2008

Síndrome post-vacacional (parte II)

Como viene siendo habitual, sigo con acumulación de entradas a escribir. Hoy me habría gustado hablar del inolvidable fin de semana que pasé en Lleida con mis pequeños amores Erasmus, o el finde con Josele y sus amigos frikis. Pero como tengo pendiente mi entrada sobre Alemania, y no la quiero dejar pasar porque fue un viaje tremendo, intentaré seguir con un mínimo de cronología (no siempre es posible) y comentaré mis 4 días en tierras centro-europeas.

En este caso, volví a viajar con mi mujercita circunstancial Isoto, que aunque ya nos hemos pedido el divorcio en privado, hemos compartido un veranito de lo más intenso. Del primer día tampoco voy a decir mucho, puesto que cogimos el vuelo a las 9 de la noche, aterrizamos en Stuttgart a las 11 y pico y pudimos llegar a casa del Ces a las 12 o así. No dio más tiempo que para ver un poco su residencia y cenar en casa de Antonio y Pablo, muy amables y muy acogedores, por cierto. Así que después del viajecito, a dormir.

Antes de meterme en materia, aprovecho para pedir perdón a cualquiera que lea esto y vea que no tengo ni puta idea de cómo se escriben correctamente los pueblos y ciudades que visitamos.

Día 14 – Esslingen / Stuttgart / Tübingen

Por la mañana cogimos el tren César, Isa y yo y nos fuimos a un pequeño pueblecito a una media hora de Stuttgart, se llama Esslingen (al menos eso creo). Y tengo que decir que me pareció una pasada, muy bonito, incluso estuvo bien subir la cuesta de la muerte para llegar a la muralla y poder contemplar las vistas desde arriba. Después atravesamos la feria de la Cebolla (una excusa como otra cualquiera de los alemanes para ponerse tibios a cervezas) y nos dirigimos de nuevo a la estación de tren, rumbo Stuttgart centro.
Stuttgart me sorprendió mucho. Creo que se lo dije a Ces, pero yo me imaginaba una ciudad muerta, con cuatro gatos contados, con caras largas de la gente (vamos, lo que viene siendo el carácter europeo). Me quedo con varios flashes de la ciudad: la torre a la que subimos que si no me equivoco estaba en la estación, los noodles que nos comimos en el césped de la plaza, la siesta de dos horas de después, los PQMF que pasaban por allí, la cervecita a media tarde, muy a gusto, la verdad.
Por la tarde ya nos reunimos con Antonio, Pablo y Bárbara, cogimos los coches que habíamos alquilado y nos fuimos a Tübingen (no sé si empieza por T o por D, si la U lleva diéresis, pero me lo invento igualmente --- corregido, gracias Ces). De ahí me quedo con el kebab más barato de Alemania que nos zampamos en la puerta de la iglesia en la que las campanadas entre cuarto y cuarto duraban una eternidad (vamos, que se juntaba el cuarto con la media), el helado de dos bolas, el paseíto nocturno... Todo esto amenizado a todas horas con la palabra “Horcate”, que les di todo el pestuzo durante el viaje a todos. Pero es que no me entienden. Si yo les digo a Rich, Jose y Jorge que hay que ir con el horcate calentito y poner carusa, me dan la razón y se ríen, en fin, cosas de frikis.

Día 15 – Maastricht / Colonia

Es viernes y es el día en el que nos vamos a reencontrar con Kino y Anita, que vienen desde Delft. Cogemos los coches muy temprano (menos mal que me había olvidado el carnet de conducir en Bélgica una semana antes y no pude conducir, jejeje) y planeamos llegar a Maastricht como a la 1 del mediodía. Yo no me enteré mucho, porque fui todo el camino sobado, pero llegamos más tarde de lo previsto. Pensaba que Kino nos iba a matar por tenerlos esperando hora y media, pero dio la casualidad de que perdieron el tren que tenían que coger, así que muy casualmente llegamos a la vez (qué bonito es llegar a la vez... ah, no, que esto no iba aquí xD). Así que paseamos por esta pequeña ciudad holandesa, Isa y Ana se compraron unas setas (no níscalos precisamente) y ya por la tarde nos dirigimos a Colonia, donde habíamos pillado un hostal para pasar la noche. El viajecito Maastricht – Colonia me hizo vivir una experiencia, agradable para muchos, pero bastante negativa para mí: las autopistas alemanas sin límite de velocidad. Se confirman mis sospechas, no me gusta en absoluto pasar de los 140, y menos aún sobrepasar los 200, aunque fue poco rato, pero lo pasé mal. Una anécdota más
En Colonia fue curioso ver como todo el mundo se casaba en breve. Estuvimos toda la noche esquivando grupos de mujeres y grupos de hombres que te paraban por la calle para darte la coña, cansinoooos!
Isa y Anita se tomaron sus champiñones de rigor y nos fuimos de cervezas. Nunca he visto a dos personas reírse tantísimo, lo bueno es que nos lo contagiaron al resto, sobre todo a Kino que se puso en modo “estoy sembrao” y ya no sabías quién se había drogado y quién no. Luego a dormir, en nuestra habitación para 8 personas, donde, mientras unos intentaban (-ábamos) dormir, otros se dedicaban a interrogar a Antonio sobre sus cosas horcatiles.

Día 16 – Colonia / Dortmund / Dusseldorf

Por la mañana aprovechamos para hacer un poco de turismo por Colonia, ya que la noche anterior no habíamos podido. Me impresionó bastante la catedral, vaya mostrenco de señora, y eso que yo no subí arriba, sino que me quedé dando vueltas por la plaza, fichando un poco el “ambientillo”.
Tampoco dio tiempo para mucho más, que aún quedaba mucho día y había que seguir viajando por Alemania. El segundo destino fue Dortmund. Aquí tengo que decir que fue la mayor (y afortunadamente única) decepción de todo lo que vi. Dortmund fue lo que yo me imaginaba como una ciudad muerta, me pareció como que no tenía nada que ver, nada que visitar. Estuvimos en la calle comercial donde ves las tiendas de siempre (ay Amancio, que te nos has hecho de oro), viendo rinocerontes de colores colocados en las calles (como los osos de Berlín, pero en cutre), no sé, ya digo que no me quedo con un super recuerdo de allí. Tampoco tardamos mucho en irnos, porque parece que la impresión fue general.
Próxima parada: Dusseldorf. Si bien es cierto que tampoco era una ciudad impresionante, reconozco que tuvo su encanto y me gustó mucho, o más bien, me lo pasé genial allí. Nos sentamos en unas escaleras al lado del río “no sé cuál”, llenas de gente bebiendo unas cerves y viendo la actuación de un payaso, que tenía su gracia, parando a todo aquél que pasaba por allí, haciéndole pasar un poquillo de vergüenza y todo eso. Era gracioso excepto cuando ponía el “modo salido”, que daba un poco de grimilla el hombre. Un día muy completo. Ya debíamos volver cada cual a su base, acercamos a Kino y Ana a la ciudad holandesa más cercana a la frontera con Alemania (si no recuerdo mal se llamaba Venlo o algo “asín”), para que cogieran su tren de vuelta a Delft.
Y nosotros, pues viajecillo de bajada a Stuttgart de nuevo. No sé cuánto tardamos en llegar, pero nuevamente yo fui sobado, así que no me enteré de nada hasta que llegamos al Campus de la Uni, donde está la residencia del Ces. Desde aquí (por si lo leen, que lo dudo), quiero dar las gracias a los conductores de lujo que tuve durante esos días, Antonio, Bárbara, Pablo y Kino por llevarnos a todas partes y no regañarme por dormir en el coche, pero entendedme, eran taaaaan grandes y cómodos...
El último día, domingo tampoco dio para mucho porque teníamos que estar en el aeropuerto Isa y yo sobre las 3 si no recuerdo mal, así que nos levantamos con la calma, dimos un paseo muy agradable por el bosque (si yo tuviera un bosque así al lado de mi casa en Madrid como tiene el Ces allí...). Y nada, haciendo la prueba frontal y trasera a los viandantes (más bien, viacorrientes, porque todo el mundo es deportista parece ser). Comimos el plato típico alemán que no sé cómo se llama, y pa’l aeroupuerto de vuelta.
Fue un viaje increíble, tengo que dar las gracias a todos los que nos acogieron, pero especialmente a César, nuestro anfitrión por excelencia, te portaste increíblemente con nosotros y conseguiste que nos lo pasáramos muy pero que muy bien (al menos hablo por mí). Gracias, y nos vemos ya muy prontito.

Un abrazo enorme a toda mi gente... y a la que me queda por conocer.

martes 19 de agosto de 2008

Síndrome post-vacacional (parte I)

Como ya anuncié en algún momento, paso a hacer la crónica de mis vacaciones por diversos países europeos. Debería empezar hablando de París, que ya ha pasado tiempo desde que fuimos, pero se me acumula el trabajo y me da un poco de perecilla... quizá en próximas entradas. Así que voy a comenzar por hablar del primer viaje, que me llevó a Bélgica (y un poquillo de Holanda) con mis pequeñuelos dinozores.
Digamos que mis vacaciones oficiales comenzaron el 7 de Agosto. Justo el día antes recibí en Madrid a Jorge y Richard, ya que cogimos el vuelo a Charleroi juntos.

Día 7 – Viaje y Amberes
Nos plantamos en Barajas y me hacen la púa con el equipaje de mano. Tuve que vestirme como el muñeco de Michelín para que me dejaran embarcar (me puse casi toda mi ropa encima y no me podía ni mover) y me cargué la maleta, empezamos bien. Después de avión, bus y tren llegamos a Amberes, donde nos esperaba José mientras ligaba con un señor que le hacía proposiciones. Tranvía y por fin a casa de Josele tras un paso por el Panos (algo así como el Pans and Company en Bélgica). Por la tarde, visita por Amberes, todo muy bonito, sobre todo el puerto y el edificio que tenía las 50000 banderas (¿Ayuntamiento?). Cervecita de rigor, y a casa, donde me eché una siesta como de 4 horas, de esas que me gustan.

Día 8 – Brujas y Gante
Jose comienza su nuevo curro, así que no nos puede acompañar y nos vamos de excursión los 3 solos. Brujas me pareció como un pueblecito de cuento, muy acogedor, aunque le faltaba algo de vidilla, pero vamos que para hacer unas fotos chorras y comerse unas pataten, está genial. En cuanto a Gante, tampoco le dimos un repaso muy exhaustivo, pero es una ciudad bonita también, especialmente la plaza donde nos sentamos a comer, al lado del río ¿Escalda?, me gustaron mucho los puentes (incluso vivimos debajo de uno por unas horas que empezó a llover a muerte.

Día 9 – Bruselas
Al ser una ciudad relativamente grande, pasamos allí el día entero: la Plaza de España, la Plaza Real con su palacio, el niño meón y la niña meona, terracita donde todo el puto mundo era “de la familia” (qué gran expresión tienen los holandeses para decir maricones”). Fue un día muy agradable la verdad. A última hora, visita al Atomium, un monumento bastante impresionante que supuestamente recrea un átomo de hierro aumentado no sé cuántos billones de veces. Es la imagen que más me viene a la cabeza si pienso en Bruselas.

Foto: autofoto de los 4 en un mirador de Bruselas

Ya por la noche, volvimos a Amberes porque queríamos darlo todo en el sábado-noche. Así que nos tuneamos un poco y cogimos el tranvía hasta una zona de bares. Entramos en la discoteca “Red and Blue”, de esas de invertidos y nos dan una pistola de agua para intentar cazar el maromo de nuestras vidas, vamos, que acabamos todos hasta el nabo de recibir chorrazos. Así que después de un par de horas escuchando chunta chunta del duro y de ver unos cuantos bailarines del tipo “estoy bueno, lo sé, me flipo bailando, me drogo y me gusto”, decidimos cambiar de garito y nos plantamos en un bar latino que se llamaba algo así como “Qué pasa”. Todo cambió cuando nos pusieron el Chiki-Chiki y nos pusimos en plan freak a cantarla. Ahí se nos acercó un grupo y al menos pudimos hablar con alguien más que nosotros 4. Había algún que otro kale-borroka que se cree que el bar es suyo y te dan codazos y pisotones bailando “Fama”.
Casi al final de la noche me acerqué a hablar con un chaval la mar de majo, y al que había echado el ojo nada más entrar, pero me costó el acercamiento, muy original yo con ese sensual “¿tienes fuego?”. Pues nada, un rato muy agradable con un chico muy agradable, al cual saludo y mando un beso desde aquí, ya que me consta que lee mi blog, aunque no hable muy bien español ;-)

Foto: mis Ángeles de Charly, listas para arrasar (estáis locgas)

Día 10 – Hasselt
Este día fue el de la perrez, ya que nos levantamos a las mil tras habernos acostado a las mil y una. Decidimos ir a Hasselt con planes de pasar a Maastricht más tarde. Hasselt es la ciudad donde Josele pasó su Erasmus belga y por eso, a pesar de no ser una ciudad super-impresionante, me hizo mucha ilusión visitarla, conocer un poco más de la vida que podía tener mi rubito preferido cuando nos conocimos virtualmente. Mítico momento en los columpios dando vueltas como críos, trepando la telaraña, y paseando por el impresionante parque. Me encantó, de verdad. Después a tomar un algo en un bar con un señor pesado tocando el piano y al cual nos apetecía pillar los dedos con la tapa. Como se nos hizo un poquillo tarde para coger el bus a Maastricht, nos rajamos y volvimos a Amberes. En la estación, otro momento mítico para el recuerdo con nuestra coreografía a tres bandas “Paco de Fama - señora gorda – señora que se gusta”.

Día 11 – Rotterdam
Es lunes, y Jose trabaja de nuevo, así que nos empaquetó en el coche de su “amigo” Robert a conocer mundo (vaya peazo de hombre el Robert... Jose tienes buen gusto y lo sabes). Después del palo inicial de hablar en inglés, el día fue sobre ruedas, nunca mejor dicho. Nos llevó a la playa a que nos mojáramos las manos en el Mar del Norte y viéramos las maravillas del kyte-surf (¿quién no se quedó con ganas de apuntarse a clases... con semejante género?). Después a Rotterdam en sí, donde dimos una vueltecilla en barco, un poquillo larga para mi gusto, pero genial igualmente. Por último subimos a la torre más alta de Holanda (si no me equivoco 183 metros) y que además giraba, fue una pasada, me lo pasé muy bien. Desde aquí mi agradecimiento a Robert, que lo tuvimos todo el día ocupado cuidando de nosotros 3.
Volvemos a Amberes a reunirnos con Jose, después de tenerlo esperando en la calle 2 horas (espero que algún día nos puedas perdonar), y a cenar a un chino buenísimo. Aquí se acabó lo bueno, qué penilla.
Del último día no voy a comentar mucho, porque fue un poco agónica la vuelta a Madrid, nos levantamos a las 7 de la mañana y llegamos a mi casa a las 10 de la noche, así que no dio para mucho más.


Foto: Rich, Robert y Jorge en un chiringuito de algún punto del mapa holandés

Balance: increíblemente positivo. Me encantó convivir con vosotros durante esos 6 días, ya que nunca antes habíamos estado los 4 juntos tanto tiempo. Poniéndome en plan sinceridad, tengo que confesar que tenía un poco de miedo a que no saliera bien el viaje, por los recientes acontecimientos en Zaragoza que no me voy a poner a describir. Pero todo lo contrario, me he sentido más unido a vosotros que nunca, me he reído cantidad, hemos zampado como auténticos cerdos, hemos añadido coñas a nuestra larga lista: “Horcate calentito”, “Carusa”, “He cambiao”, “Que vienen por arriba, que vienen por abajo, que ya se han ido... AAAANNDYYY TE QUIEEEROOOO”, “En estos momeeeeentos”, y así un larguísimo etcétera. Muchísimas gracias chicos LQSianos: Poxy, Cebo y Tanausú (de parte de vuestro Salero), sois geniales, me lo he pasado de 1:57 y os quiero un montón. ¿La próxima? Quién sabe dónde...

Un abrazo enorme a toda mi gente... y a la que me queda por conocer.

lunes 4 de agosto de 2008

¿Qué es el amor?

(Anda que he tardao...)

Pregunta corta, pregunta sencilla, pregunta común... pero ¿alguien tiene la respuesta?

Llevo tiempo preguntándomelo, ¿lo he sentido realmente?, ¿he sentido algo parecido?, ¿me llegará el momento?, ¿hay que cambiar algún chip, o simplemente llega?, ¿a qué huelen las cosas... que no huelen? Demasiadas cuestiones.

¿Son compatibles la racionalidad, la espontaneidad, la sentimentalidad, la mente cuadriculada, e incluso la frialdad? Probablemente sí, yo no lo sé, o al menos no sé si lo son de forma estable. Una niña muy especial me dijo hace poco que yo tiendo a ver las cosas siempre blancas o negras, sin pararme a observar la gama de grises (o incluso otros colores) que puede rondar por medio, y que incluso a veces peco de “sinceridad de la mala”, ésa que a veces te puedes ahorrar, ésa que te hace no pensar dos veces lo que dices o haces, ésa que puede sentar mal a los demás.

Muy posiblemente esa personita tiene toda la razón, pero creo que ha sido demasiado tiempo de reflexiones personales e intransferibles, de pensamientos y sentimientos guardados para uno mismo, de medir al milímetro cada palabra, cada gesto, cada acto, de no cometer ningún fallo. Dicen que una vez que conoces la libertad, ya no la quieres soltar nunca, y más si esa libertad te lleva a la felicidad. Quizá eso es lo que me ocurre, hace un tiempo me prometí no más mentiras ni a mí mismo ni a los demás, no más medias tintas, no más decir A cuando claramente piensas B.

Pienso que cuando uno va con la verdad por delante y con buenas intenciones, no puede hacer daño a los demás, puesto que te ven venir desde lejos. Puede que esté equivocado, la experiencia me lo dirá, también me mostrará esos grises o no. Creo que recientemente he causado daño a alguien, nada más lejos de mi intención, y lo peor de todo es que no está en mis manos subsanar ese daño, sólo está en manos del tiempo. Y si hay algo que puedo hacer, probablemente me haga actuar de manera contraria a cómo lo haría en condiciones normales, o más bien a cómo me dictaría la cabeza en ese momento. Estoy hablando de una manera bastante abstracta, no voy a decir ningún nombre, tampoco haré crónica con iniciales como antaño, pero supongo que cada cual sabe por dónde van sus tiros. Sin embargo, aunque abstracto, hablo desde la más profunda transparencia y sinceridad “de la buena”.

Tengo la sensación de que una falta de sinceridad es una manera de cortarse las alas a uno mismo y a la relación para con el resto del mundo. Soy radical, lo sé, lo justifico todo con un “yo soy asi, a quien le guste bien, y a quien no...”, he aprendido a que las críticas de los demás, lejos de afectarme, me sean bastante indiferentes, sobre todo cuando esas críticas no se me comunican a mí directamente sino que pasan por el filtro de terceros. Soy partidario de que uno no se arrepienta nunca de lo que hace, pero sí de lo que no hace, e intento aplicarlo a todos los aspectos de mi vida. Es por ello que ahora mismo no puedo encontrar nada de lo que arrepentirme, puesto que todo lo que hago y digo es de una manera consciente, asumo todas y cada una de mis acciones y palabras. Eso no quita que me duela hacer daño a la gente que quiero, no soy de piedra, por supuesto que no, pero todos tenemos nuestros escudos particulares, y éstos a veces se vuelven en tu contra. Por ello un no-arrepentimiento, tal y como yo lo concibo, no quiere decir que yo no me disculpe cuando hago las cosas mal. Desde aquí pido perdón a todo aquél que pueda sentirse o haberse sentido dolido conmigo, repito, intención ninguna.

(Momento Egolog absoluto) No soy perfecto ni por asomo, de hecho soy un cúmulo de defectos, pero no me considero un mal tipo, no creo que siempre piense en mis intereses y punto, valoro la amistad por encima de la mayoría de las cosas, cada cual tiene su escala de valores, ni mejor ni peor, sino la SUYA propia. Me expreso (a todos los niveles que conlleva la expresión) libremente, muchas veces sin pensar en las consecuencias, soy borde, soy cariñoso, soy bipolar, soy racional, soy inteligente, soy ingenuo, soy corto, soy maduro, soy niño, soy abierto, soy intolerante, soy orgulloso, soy serio, soy sonriente, soy humano... soy CHARLY. Intento aceptar a todo el mundo tal y como es, intento comprender los puntos de vista de la gente, a veces lo consigo, otras no. Y por tanto, pido lo mismo, no me gusta que me dén la razón si no la tengo, no me gusta resultar indiferente a los demás (prefiero ser odiado a ser gris), me gusta la gente de frente, la gente que se enfada conmigo y es capaz de venir a darme un abrazo o cogerme del hombro cinco minutos después, la gente con carácter, que no se cohíbe a la hora de hablar conmigo, que no concibe los tabúes a estas alturas de Historia.

En resumen, me gusta la gente que es capaz de asumir por completo mi imperfección. Hay una frase, más que trillada de los dichos populares que a mí me llamó mucho la atención, porque me parece totalmente cierta. Repito, no es original pero ahí va:

“Un amigo es aquél que te conoce, y aún así te quiere”

Así que si quieres un Charly a tu imagen y semejanza, no lo busques en mí (esto sí que no va por nadie en concreto, y sí por todo el mundo que lea esto). Eso es el AMOR.

Me resulta curioso cómo a partir de una reflexión acerca del amor, se me han venido a la cabeza tantas ideas que en principio no están relacionadas con él. Es el problema de ponerse a escribir, del brainstorming, todo se me agolpa en la cabeza y necesita salir.

Para finalizar, quiero hacer otra reflexión que no me gustaría dejar en el tintero, aunque quizá está más relacionada con párrafos anteriores. “El no haber tenido nunca un sentimiento determinado, no implica 100% que uno no sepa o no pueda intuir su reacción cuando llegue el momento de sentirlo”.

Hasta aquí mi charla de hoy. Gracias si has conseguido dedicar 2 minutos a leerla hasta el final y de un tirón.

Un abrazo enorme a toda mi gente... y a la que me queda por conocer.

miércoles 23 de julio de 2008

Cerrado por vacaciones (mentales)

Hola a todo el mundo.

Aquí estoy en el curro, en una semana de bastante poco trabajo, se notan las vacaciones de la gente. Sobre todo lo estoy notando después de unas semanas de auténtico infarto en las que se me juntaron exámenes, cursos a los que tuve que ir sin apenas preparármelos y demás marrones empresariales.

Porque eso sí, otra cosa no, pero marrones estoy pillando por todos los lados. Es muy divertido estar en medio de la línea de fuego entre un cliente y el soporte técnico de una marca. El cliente me hace una pregunta, se la traslado a soporte, soporte me contesta, le traslado la respuesta al cliente. A éste no le convence la respuesta, así que me vuelve a hacer la misma pregunta pero más enfadado, subrayando líneas y poniéndolas en negrita, vuelvo a hacer la misma consulta, recibo la misma respuesta, así como en un bucle del que nadie sabe salir. Por momentos me siento como el traductor español-inglés de google (y yo pensando... ¿por qué cojones no puedo ponerles directamente en contacto y que se peguen entre ellos?). Sobre todo no puedo con la mala educación de la peña. Con lo fácilmente irritable que soy, me da a mí que un día de estos se me va a pirar y voy a mandar a la mierda a algún que otro gilipollas.

Por otro lado, sigo aprendiendo a marchas forzadas, si algo bueno tiene este curro, es precisamente eso, que aprendes mucho, a base de palos, pero aprendes al fin y al cabo. Aunque bueno, como dije al principio, esta semana está siendo un pelín agónica porque paso bastantes ratos de vida contemplativa, saliendo a fumar cada media hora, mirando 50 veces el correo, el blog, los fotologs de la gente, etc.

Pero bueno, ayer por la tarde me fui al Parque de Atracciones con unos ex – compis de curro, y el viernes me voy a Zaragoza, así que, en eso pienso.
Después de este momentillo de reflexión (o más bien de matar el aburrimimento), es hora de hacer otra reflexión, digamos más consistente.

Como bien habréis notado, el número de actualizaciones de mi blog ha decaído bastante en los últimos tiempos, y si antes era monotemático, ahora se ha convertido en insufrible (excepto para el/la afortunad@ cumpleañer@ del día en cuestión, muchas veces incluso con retraso). Pues esto se debe a muchas cosas: el agobio ya mencionado de los últimos tiempos, la falta de temas interesantes en mi vida que contar y demás bobadas, pero sobre todo se debe a mi falta de motivación, o más bien a mi no-motivación. A lo mejor lo de los cumpleaños lo convertí en una rutina impuesta que me acabó pestuceando y por eso ya nunca tenía ganas de sentarme frente a la pantalla a soltar mis parrafotes.

Foto: estoy que echo humo

El caso es que de alguna manera, quería hacer una especie de despedida, supongo que temporal (pero indefinida) de este mi blog, un pequeño espacio en la red de redes donde me he desahogado cuando me ha apetecido, he hablado a y de la gente que quiero, de mis viajes, de mis experiencias, mis idas de olla y reflexiones sin sentido. Creo que con cada entrada he sido sincero, transparente, quizá más que verbalmente y me encanta haber compartido de una u otra forma estos 10 meses (de momento) con todos aquellos que me habéis leído de forma asidua o esporádica, me hayáis comentado o no.

Volviendo a mi primera entrada, en Septiembre, decía que no sabía cuánto tardaría en cansarme, si actualizaría más o menos a menudo, si la gente lo leería o no... pues bien, ahora mismo estoy un poco cansado de este rinconcito y creo que lo voy a aparcar. Quien me conoce sabe que también soy bastante voluble (qué gran palabra... lo peor de todo es que la aprendí de la típica concursante zorrilla sin cerebro de Gran Hermano). A lo que voy, que mi volubilidad (olé, olé y olé) es posible que me haga actualizar la semana que viene si me da el flux, o lo mismo hasta el año que viene no lo vuelvo a tocar, no tengo ni idea.

Sólo reiterar mi agradecimiento a todos los que habéis ocupado un hueco sea de la forma que sea en este blog, gracias por todos los ánimos recibidos, por esos comentarios, a veces críticos, a veces muy cariñosos, lo valoro todo un montón, porque eso significa (al menos para mí) que tengo un porrón de gente por la que siento verdadera pasión y que me ha demostrado que es un sentimiento recíproco. Ahora me podría poner a hacer una lista de agradecimientos con todos vosotros, clasificaros por parquenses, LQSianos, Erasmus... pero siempre pasa que al final te dejas a alguien y se china. Así que prefiero dejarlo de manera genérica y todos contentos. Punto y aparte.

Hoy más que nunca:
Un abrazo enorme a toda mi gente... y a la que me queda por conocer